sábado, 9 de enero de 2010

¿Después de ti? después de ti no hay nada.

Me he pensado mucho si debería subir esto. Quizás os parezca exagerado, o sombrío, o aburrido.
Es más, probablemente os canseis antes de llegar siquiera al texto en sí.
Así que quizás lo mejor sea que ignoreis esto.
Prometo una entrada más alegre dentro de poco.

Después de la tormenta siempre llega la calma, pero después de ti, después de ti no hay nada. (Alejandro Sanz, Corazón Partido)


Ya no siento dolor, ni rabia, ni resentimiento (el Duque, Sin Tetas no hay Paraíso)


¿De cuantas veces se puede destrozar un corazón y esperar de él que continúe latiendo? (Stephenie Meyer, Luna Nueva)


Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones...Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza. Cuanto tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido. (Stephenie Meyer, Luna Nueva)


Nunca creí que escribiría esto,
pero desde que no estás siento que mi vida no tiene sentido.
Levantarme pronto por la mañana no tiene sentido, sino es para llamarte y despertarte a ti, o para ser la primera que te dé los buenos días.
(...)
Acostarme pasadas las dos dejó de tener sentido cuando no era para imaginar contigo nuestro futuro juntos.
(...)
Sólo me queda el recuerdo, cada vez más vago, de un olor para darle sentido a mi vida. Y temo que cuando ese recuerdo se apague yo vaya ya a la deriva.
Te quiero tanto… Y a eso nunca le encontraré sentido.
(Yo, el 19/11/09)


El vacío, un hueco, la NADA.

Como el frío adormece las manos en una tarde de invierno, el dolor ha adormecido mi corazón. No late, ni siente. Tampoco sufre.

Viví un cuento de hadas demasiado tiempo.
La caída fue dura, muy dura.

Sin embargo siempre, en lo más profundo de mi subconsciente, había una pequeña esperanza que impidió que el brillo de mis ojos se apagase del todo.

Pensé que quizás esas antiguas "distracciones", el cariño de un amigo, las risas con las amigas, podían ayudar a engañar mi dolor, a hacerlo un poco más llevadero, hasta que él volviese.

Pero ahora que ya asumí que se acabó, que el príncipe no va a volver, que el "meteoro" no puede pasar dos veces por el mismo cielo, y que los engaños a mi sufrimiento nunca funcionarán lo suficiente, ya no hay nada que llene ese vacío, ni siquiera el dolor. Sólo queda una incapacidad para sentir, y un rastro de ésa tristeza que me hacen llorar en los momentos más inexplicables.

[Me recuerda a cuando hacía ballet, y me sangraban los pies después de cada ensayo. Al principio dolía, aunque siempre merecía la pena por el placer de bailar; después trataba de mermar el dolor con agua con sal, tiritas, alcohol, pero con el tiempo las ampollas se hicieron permanentes y me volví inmune al dolor, aunque las heridas no desaparecieran. Pero cada actuación, cada movimiento perfecto tras haber ensayado hasta el infinito me recordaba el por qué de aquello.]

El problema ahora es que ya ni recuerdo por qué esto me compensa.

Aquello por lo que merecía la pena ya se acabó hace demasiado tiempo. Ya no puedo elegir sufrir a cambio de buenos momentos, porque ésos buenos momentos ya no existen.


Tampoco puedo seguir resignándome.

Ya no hay brillo en mis ojos, y el hueco es demasiado profundo, demasiado grave.
No puedo seguir cubriéndolo, engañándolo.

No puedo ignorarlo.
No puedo olvidarlo, no quiero recordarlo.
Pero inexplicablemente tampoco quiero que pase el tiempo.
Quizás algo de esa esperanza todavía sigue viva.
Quizás algún día mi corazón lata de nuevo.

2 comentarios:

rockwithfashion dijo...

niña, hiciste que me emocionase, como poca gente lo consigue, como solo el sabe hacerlo.que bonito lo que escribes, te entiendo tan bien, estoy viviendo algo parecido. y aunque no lo estuviese pasando ahaora, quien no ha sentido lo que tu escribes en algun momento?
animo.

Tania. dijo...

En serio, qué manera de escribir. Y qué final para esta entrada. Voy leyendo cada uno de tus post y me identifico demasiado, me parece extraordinaria tu manera de plasmar emociones y sentimientos, manera peculiar y exquisita de leer. Yo hacía ballet, entiendo tan bien esa analogía y también -desafortunadamente- entiendo esa sensación de vacío, de no poder sentir más. Saludos desde México...

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